El testimonio
de las
mujeres

Documental "La Luz de nuestra Memoria"

Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Córdoba y Jaén

Convocatoria subvención memoria democrática Diputación de Córdoba

La voz de las mujeres para recuperar la memoria histórica durante la represión franquista y la dictadura es fundamental. Muchas de ellas fueron castigadas y se vieron obligadas a mantener el silencio durante décadas para proteger su vida y la de sus hijos durante la Dictadura. Otras lograron escapar de España para salvar su vida y la de sus hijos y/o reencontrarse con sus parejas o maridos. Españoles que en muchos casos continuaron luchando en la resistencia contra el nazismo. Algunos de ellos fueron apresados y terminaron en campos de concentración.

En este documental nos centramos en la voz de las mujeres que son familia de estos deportados a campos de concentración nazis. Indagamos por qué perduró tantos años el silencio impuesto, el miedo a la represión y la vergüenza que, en algunos casos, ayudaron a que muchas de ellas nunca pudieron reencontrarse con ellos. Descubriremos también qué opinan las generaciones actuales sobre esto.

Este proyecto nos ayuda a conocer a través de la voz femenina otras consecuencias de la represión de posguerra en la que no sólo hubo castigos públicos específicos de su género como el rapado de cabeza o la toma de aceite de ricino y exposición pública, sino también la cárcel y la pena de muerte. Una serie de particularidades que influyeron en la construcción de la fuerte desigualdad de género que implantó la Dictadura.

Para contextualizar la represión específica ejercida contra las mujeres, hemos contado con un personaje femenino como hilo conductor narrativo. La historia ficcionada se basa en la vida real de Francisca Terencia Delgado Alarcón, esposa de Rufo López Romero, deportado a los campos de concentración nazis de Gross Rosen y Mittelbau-Dora. Ella logró huir a Francia con su hijo para conseguir reencontrarse con su marido. Nunca volvió a España. Le ponemos voz para saber qué motivos la llevaron a arriesgar su vida y la de su hijo para salir de España y evitar vivir con el estigma de ser la “mujer de un rojo” o simplemente una “roja” durante la represión franquista.

Varios estudios de investigación en nuestro país se han centrado en el análisis de género de las políticas franquistas y del significado que la dictadura tuvo para las mujeres. La finalidad era construir una sociedad con una fuerte diferenciación sexual que se apartara de las conquistas que consiguieron durante la República.

En este sentido, hay que destacar que durante la Segunda República la mujer no sólo consiguió el derecho al voto, sino que se legisló en materia de divorcio y matrimonio laico, en acceso a una educación igualitaria y se abordaron las desigualdades jurídicas y laborales. Esto hizo que la mujer saliera al espacio público y emergieran asociaciones específicamente feministas. Algo que una parte de la sociedad española percibía como una amenaza porque el referente social seguía siendo el de la familia tradicional. La emergencia de la mujer al espacio público puso en cuestión uno de los pilares fundamentales en los que se apoyaba una sociedad basada en la desigualdad y la injusticia.

Sin embargo, la Guerra Civil y la lucha antifascista provocó una masiva movilización femenina. En su mayoría mujeres jóvenes. Sin embargo, no lograron del todo librarse de los roles de género. Se las dejaba, principalmente, en la retaguardia y sus labores eran sobre todo tareas asistenciales mientras ellos, los hombres, estaban en el frente. A pesar de ello, su papel fue reconocido y esto hizo que una parte de la población las considerase una amenaza. Esto las convirtió en objetivo para la posterior represión. Así, el objetivo de la dictadura franquista era impedir la igualdad de género e implantar un modelo de mujer fuertemente arraigado en la cultura patriarcal donde ellas quedaban relegadas al ámbito doméstico.

Cualquier mujer que no cumpliera con el modelo o supusiera una amenaza era castigada. Así las presas políticas que habían desarrollado enlaces en los partidos políticos o habían combatido como milicianas en el bando republicano fueron severamente castigadas. Además, en torno a ellas la dictadura construyó la idea de ser las “traidoras de su género”. ¿Qué pasó entonces con las mujeres de hombres que lucharon a favor de la República y lograron salir de España?

Intentamos acercarnos a ellas a través de otras mujeres que no pertenecieron a su generación sino a la nuestra. Mujeres algunas de ellas que trabajan por conocer lo ocurrido y que son testigos de la memoria oral a través de sus familias.

Contamos con testimonios de mujeres familiares de deportados cordobeses, como Ana Isabel Crespo López, sobrina nieta del deportado de Torrecampo Rufo López Romero, de Salud Muñoz Bocero, bisnieta del deportado de Posadas Francisco Sánchez López, María José y Veredas Santofimia Romero, bisnietas del deportado de Torrecampo Eusebio Crespo Díaz o Patricia y Azahara Cabello Carreño, sobrinas nietas del deportado de Peñarroya-Pueblonuevo Rafael Juan Montero.

A través de su memoria intentamos dar respuesta a diferentes preguntas: ¿cómo descubrieron que tenían un familiar deportado a campos de concentración nazis?, ¿cómo se hablaba de esto en la familia?, ¿había vergüenza?, ¿había miedo? ¿cómo se recupera la memoria?, ¿por qué es necesario conocer la verdad?…

Antonio Vallejo-Nájera que dirigió los Servicios Psiquiátricos del bando nacional y que realizó varios estudios misóginos sobre la mujer republicana, impulsó la separación entre hijos y madres “rojas”. Su argumento era que había que evitar que los pequeños se contagiaran de su ideología. Ésta fue una de las medidas represivas que se aplicaban para destruirlas. Por eso el género fue un componente presente durante toda la dictadura, castigando y cuestionando a las mujeres que defendían otras ideas. Algo que sin duda marcaría a las familias de los cordobeses deportados que se quedaron en España.

Contamos también con voces expertas como la filóloga Pura Sánchez Sánchez, autora de “Individuas de dudosa moral” y experta en cómo la represión ejercida sobre las mujeres no debe entenderse del mismo modo que la masculina porque utilizaron métodos diferentes y crearon un lenguaje misógino que las marcó de por vida. Por ejemplo, la utilización de términos como “rojas” representaba un estereotipo negativo en el imaginario colectivo que representaba el anti-modelo: “mujerzuela”, “escoria” “lujuria desenfrenada”…

Cualquier mujer podía ser castigada tras la victoria del bando nacional. No sólo por haber sido republicana activa sino por haber ocupado cargos de mayor o menor relevancia en ayuntamientos, organizaciones femeninas, de ayuda humanitaria, haber votado o estar afiliada a partidos de izquierdas o sindicatos, defender ideas consideradas subversivas o ser esposas, madres, novias, hijas o hermanas de hombres de izquierdas.

Sobre ellas hubo represión directa e indirecta porque se les exigió responder por lo que llamaban “la desviación moral de la familia”. Es decir, tal y como defiende Pura Sánchez, se intentaba colocar a toda la unidad familiar en una situación de debilidad porque la finalidad era humillarlas, acosarlas y desactivarlas.

También contamos con la experta e investigadora Carmen Jiménez Aguilera que ha elaborado un estudio sobre cómo fue la represión femenina en la provincia. Sufrieron represión física, moral y económica. Según su estudio, muchas de estas mujeres no pasaron por consejos de guerra, pero muchas fueron violadas.

353 cordobeses que huyeron de la dictadura franquista fueron deportados desde Francia a campos de concentración nazis.

Por otro lado, Córdoba es la provincia andaluza que registró más consejos de guerra. Se sentenciaron a unas 15.000 personas. Lo que da idea de que la represión aquí también estuvo institucionalizada.

El documental pretende recuperar la voz de las mujeres que sufrieron la represión y se convirtieron en supervivientes silenciadas. Es una manera de abordar la represión franquista desde una perspectiva feminista que conceptualice a la mujer como un actor social, con un devenir histórico que explique su situación actual y su proyección a futuro. También mostramos la lucha de otras mujeres, familiares y herederas de aquellas que tuvieron que guardar silencio y que han querido iniciar el camino de la reparación para conocer la verdad. Mujeres cuyo objetivo es recuperar la dignidad de sus seres queridos. Pero a la vez, este documental nos sirve para que nos hagamos una idea de cómo fue la represión en Córdoba, sobre todo, contra ellas, las mujeres.

PARTICIPANTES

DIRECCIÓN: Luisa Navarro de Haro

DOCUMENTACIÓN: Cristina García Sarasa

REALIZACIÓN: Madinat Multimedia S.L.

COLABORACIÓN: Fudepa, Patronato Niceto Alcalá-Zamora y Secretaría de Cultura de la CNT. Cesión gratuita de fotografías y fondos fílmicos necesarios para el documental.

PROTAGONISTAS:

Familiares – Ana Isabel Crespo López, Salud Muñoz Bocero, María José y Veredas Santofimia Romero, Patricia y Azahara Cabello Carreño.

Expertas – Pura Sánchez Sánchez y Carmen Jiménez Aguilera.

Presentación del documental "La Luz de nuestra Memoria"

1 de junio de 2024 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba

El sábado 1 de junio se presentó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba el documental “La Luz de nuestra Memoria” realizado por la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Córdoba y Jaén, gracias a la subvención de la extinta delegación de Memoria Democrática de la Diputación de Córdoba.

El acto contó con la colaboración de la Cátedra de Memoria Democrática de la Universidad y se inició con la bienvenida de la vicerrectora de Igualdad, Inclusión y Compromiso Social, Sara Pinzi, y las intervenciones de Cristina García, presidenta de la asociación, y Mar Targarona, productora de cine, actriz y directora de numerosas películas, como “El Fotógrafo de Mauthausen”. “Me ha gustado mucho el documental con esta mezcla de realidad que aporta las historiadoras Pura Sánchez o Carmen Jiménez y la emotividad de las nietas, sobrinas nietas que guardan en su memoria la épica de sus familias, con el dolor y el orgullo correspondiente”, inició su presentación Mar Targarona.

La voz de las mujeres para recuperar la memoria histórica durante la represión franquista y la dictadura es fundamental. Muchas de ellas fueron castigadas y se vieron obligadas a mantener el silencio durante décadas para proteger su vida y la de sus hijos durante la dictadura. Otras lograron escapar de España para salvar su vida y la de sus hijos y/o reencontrarse con sus parejas o maridos, españoles que en muchos casos continuaron luchando en la resistencia contra el nazismo y muchos de ellos fueron apresados y terminaron en campos de concentración”, señalaba Cristina García en su intervención. “Es fundamental la implicación de la Universidad en actos de este tipo, es nuestro compromiso para con la sociedad, evitando que la desinformación se adueñe de nuestras vidas y apostando por el conocimiento y la cultura”, subrayaba Sara Pinzi.   

A continuación, se visualizó el documental “La Luz de nuestra Memoria”, un documental que nació con la idea de dar voz a las historias de esas mujeres que se escuchaban en la asociación cada vez que los familiares de los deportados cordobeses a campos de concentración nazis relataban las historias de sus padres, hermanos, abuelos, bisabuelos,…       

Ellas siempre se colaban en la conversación. Siempre estaban ellas dando soporte a esas historias de horror de la guerra y del exilio, pero sus vidas estaban en un segundo plano, veladas, no eran protagonistas en ese momento, sino actrices de reparto, desdibujadas en el paisaje de esas historias, pero parte fundamental para que fueran contadas.

Todas estas mujeres han sido heroicas protagonistas de nuestra intrahistoria. Pero la Historia, con mayúsculas, las obvió. Sus recuerdos, sin embargo, han viajado de generación en generación. Es muy significativo que sigan hoy, más de 80 años después, tan vivos, tan a flor de piel, en sus herederas, mujeres jóvenes, mujeres fuertes, mujeres seguras, mujeres conscientes de lo que pasaron sus antecesoras y conscientes de la importancia de ser ellas la voz que no tuvieron. Mujeres herederas de esas mujeres que fueron la Luz de nuestra Memoria.  

Patricia Cabello, una de las familiares que participan en el documental, reconocía que “Orgullo, dolor y rabia se mezclan en mi interior, pero me mueven a seguir trabajando en la reconstrucción de vuestras vidas en busca de verdad, justicia y reparación”, palabras que se repiten en la mayoría de los familiares de aquellos hombres y mujeres que sufrieron el exilio y la deportación a campos de concentración nazis.

Finalizado el documental se tuvo una Mesa Redonda moderada por la vicepresidenta de la asociación y periodista de radio y televisión, Luisa Navarro, y en la que hablaron expertas como Carmen Jiménez Aguilera, historiadora, Pura Sánchez, investigadora y escritora, Alicia Cárdenas, investigadora en Derecho Constitucional, Mar Targarona y Ana Isabel Crespo, sobrina nieta de la protagonista del documental, Terencia Delgado Alarcón, mujer del deportado torrecampeño Rufo López Romero, que sobrevivió a dos campos de concentración nazis. “Estoy un poco en carne viva con este tema, no solo por lo que pasaron ellos, sino por lo que sucedió con la familia que quedó en España y por todo lo que estoy descubriendo. Jamás imaginé que mi madre pudiera guardarme secretos de familiares”, confesaba Ana Isabel Crespo, en su intervención.

No es de extrañar que muchas mujeres optaran por el silencio después de la violencia que sufrieron y el estigma social que tuvieron que soportar. Ellas eran mujeres como nosotras, que querían que sus hijos e hijas se criaran en igualdad de oportunidades, que tuvieran derecho a una educación y sanidad para todos, eran defensoras acérrimas de los derechos humanos y de la libertad, pero de la libertad de verdad, la que está ligada a los derechos humanos. “Eran mujeres, mujeres de la época, pero con los mismos anhelos que nosotras, sus herederas: vivir en un mundo en democracia bajo los mimbres de los derechos humanos”, subrayaba Salud Muñoz, otra de las familiares que participan en el documental. 

Ellas fueron el bastión de la vida y el pilar fundamental para recomponer familias que habían perdido todo. Mujeres que parecían rocas, aunque estuvieran rotas por dentro. Mujeres que no podían permitirse ninguna debilidad, que no podían hablar, pero que querían gritar. Mujeres que lloraban con lágrimas secas y un nudo imposible en la garganta. Mujeres que decidieron proteger a los suyos con un silencio atronador que en ocasiones se rompía pero que, en otras, se lo llevaron a la tumba, sin que las generaciones venideras pudiéramos darnos cuenta de ese dolor que les roía las entrañas y esa necesidad de poder hablar, pero no saber cómo.

El acto terminó con un turno de preguntas, en las que las emociones y las historias se mezclaban, pero es que cuando el silencio no es voluntario y las palabras han sido silenciadas durante tanto tiempo, salen a borbotones, como una cascada y necesitan ser escuchadas. El olvido y el silencio impuesto no son opciones para la democracia y son contrarios a los derechos humanos.

La memoria es algo inherente a la humanidad y sin ella la sociedad está abocada a repetir los mismos errores, porque un pueblo sin Memoria no tiene Futuro, porque las historias de estos hombres y mujeres forman parte de nuestra Historia. Y las de estas mujeres, madres, hermanas, mujeres, hijas, necesitaban ser contadas”, concluía Cristina García.